Merezco un premio. Ayer, mi casera usó la gachupina expresión de “hacer puñetas”, para después proveerme de la explicación más inocente. Mi mexicano ser sólo aguantaba la risa, al tiempo que una señora de sesenta ignoraba por completo el significado alternativo de la frase. Verdaderamente, merezco un premio por no haber dejado salir al Alfonso Zayas de mi ser.
That would be all.
Tómala, barbón. La densidad académica me está llegando. Inicios de tesis y un curso que me revienta. Sin novedad.
Habrá que esperar que la nieve pare.